15 octubre 2011

El origen de las especies... y sus picos


(pulsar en la imagen para aumentarla)
¿Por qué la abubilla tiene ese pico tan largo y fino? Es una sonda, para hurgar en el suelo a la caza de larvas subterráneas. ¿Y el alcaudón, por qué su pico termina insinuando un gancho? Porque lo necesita para desgarrar, como el milano real, a sus menudas y ocasionales presas. El alcaraván, con su pico robusto, captura numerosos grillos. Y así, cada pico parece adaptado al uso que su dueño le da. Incluso dentro de los granívoros hay sutiles diferencias: el corto pico del pardillo es muy bueno para extraer las pequeñas semillas de la lechuga y de otras herbáceas, mientras que el pico largo y puntiagudo del jilguero le permite acceder a las semillas de los cardos sin pincharse la cara.

El origen de variedades de picos perfectamente adaptadas a la dieta ha fascinado a los naturalistas desde tiempos de Darwin. El propio Darwin comenzó a plantearse la idea de evolución de las especies en gran parte a causa de sus observaciones sobre la forma y función del pico en los pinzones de las islas Galápagos. En estos pájaros, de varias especies, parecía como si una sola especie ancestral de pinzón hubiera sido modificada en distintas islas con el fin de adaptarse a las diferentes dietas disponibles, desarrollando de manera acorde diferentes picos. Hoy sabemos que esto fue exactamente lo que sucedió. Más aún, cuando surge una nueva especie, ese tipo de cambios son habituales. Es decir, cada especie que evoluciona a partir de otra suele desarrollar ciertas características nuevas que le permiten explotar un nuevo nicho ecológico: un pico distinto, diferentes preferencias de hábitat... ¿Por qué sucede así?

En el caso mejor estudiado, el de los propios pinzones de Darwin, el matrimonio Grant nos explica en su libro "How and why species multiply" (2008) que al parecer esas nuevas características, ese cambio a otro nicho ecológico, surgen a medida que la nueva especie se adapta a las peculiaridades de su entorno de origen. Por ejemplo, volviendo a nuestro matorral, imaginemos que una población de jilgueros queda aislada en un valle sin cardos. La selección natural los forzará a cambiar de dieta y por tanto seguramente modificará la forma del pico. Si ese cambio de forma se fija y es acompañado de otros cambios genéticos, entonces podría surgir una nueva especie de jilgueros de pico corto, por ejemplo. Su aspecto piquicorto en principio no tendría nada que ver con la competencia con otras especies, como a menudo se piensa. La competencia puede pulir las diferencias entre especies, haciéndolas más distintas aún para evitar que compitan por los recursos. Pero la base para ese pulido son aquí las diferencias surgidas por adaptación a diferentes entornos, no por competencia. Y es que la competencia no tiene por qué ser siempre la clave para entenderlo todo en la naturaleza. A menudo es más interesante buscar otros caminos...

10 comentarios:

Jesús Dorda dijo...

Para la próxima exposición del Museo, sobre Biodiversidad, Evolución y Conservación, estoy preparando un módulo completo dedicado a los picos de las aves y especialmente a los limícolas. Es un tema muy interesante y muy ilustrativo para hablar de diversidad y de adaptación.
En el ejemplo de los jilgueros ¿no estás aceptando la competencia intraespecífica? Si los cardos fuese ilimitados ¿evolucionarían los jilgueros piquicortos? Quizás sí, pero con menos presión ambiental, ¿por qué, entonces, no va a existir la competencia interespecífica? Aunque no sea la pieza clave.

El Naturalista dijo...

Es un tema increíblemente didáctico, sí; habrá que pasarse por el museo. Sobre los jilgueros, por supuesto que habrá competencia intraespecífica, si los recursos son limitantes. Pero esa competencia no tiene por qué ser un factor en este caso de selección natural, ya que para que evolucionasen jilgueros piquicortos bastaría con que los ejemplares "piquicortos" tuvieran por serlo un éxito reproductivo adicional, al tener mejor acceso a otras semillas, no de cardo. Si los cardos fueran ilimitados, sería más difícil que evolucionasen los jilgueros piquicortos, pero podrían hacerlo si la ventaja de ser piquicorto sigue rindiendo dividendos (por ejemplo, por poder acceder a semillas más nutritivas). Sobre la competencia interespecífica, podría existir, sí, claro; el problema es que la mayoría de los ecólogos que conozco dan por hecho que existirá y lo hacen sin necesitar ninguna prueba de que realmente existe. El error de esta actitud es que esas pruebas no siempre aparecen cuando se buscan. A veces porque la depredación o el parasitismo mantienen las densidades poblacionales de las especies a niveles por debajo de los que requieren para empezar a competir entre sí.

Carlos M. Herrera dijo...

Hola.

Efectivamente, el tema de los picos es muy didáctico, yo lo he usado con frefuencia en algunas charlas divulgativas sobre evolución.

Hace mucho, no recuerdo cuánto (quizás 10, 15 años, o más), el ICONA sacó un poster realmente maravilloso a base de cabezas de pájaros que es la mejor y más artística representación que he visto en mi vida de la diversidad de picos. Tuve la suerte de conseguir un ejemplar que enmarqué y preside aún hoy el vestíbulo de mi casa. Una pequeña parte del poster la he usado en las charlas para ilustrar esa variedad. Si queréis ver de qué poster hablo, he puesto la diapo en

http://dl.dropbox.com/u/3304504/Picos.ppt

Jesús, si eres capaz de conseguir ese poster, sería muy bonito para mostrarlo en la exposición de la que hablas.

Saludos,

Carlos

El Naturalista dijo...

Gracias por la aportación, Carlos; igual hasta me animo a hacer algo como ese póster, a base de cabezas de aves del matorral hechas con acuarela. En cuanto me suelte bien con los pinceles nuevos que me he comprado, y que dan mucho más juego que los que tenía.

Saludos naturalistas.

Carlos M. Herrera dijo...

Pues por si te animas y te sirve de inspiración, acabo de hacer una foto al poster completo y te la he puesto aquí:

http://dl.dropbox.com/u/3304504/Poster.completo.jpg

Saludos,

Carlos

Abel Bermejo García dijo...

Hola, una entrada muy interesante. Veo que además le das a las acuarelas, como yo. Te mando a tú correo alguno de mis dibujos a ver que te parecen.

Un saludo

El Naturalista dijo...

Pues muchas gracias, Carlos, me sirve de inspiración seguro; ya pondré el resultado, si sale presentable. Un saludo.

El Naturalista dijo...

Vaya, Abel, veo que le das a las acuarelas y muy bien además. Las que pongo aquí no pasan de apuntes rápidos. Suelo hacerlos en formato muy pequeño, como de 6x6 cm, a veces menos. Los completaba antes con lápices acuarelables, y no los elaboro más allá de un cuarto de hora, en general. Pese a eso, me atrevo a publicarlos porque al menos bastan para dar una idea gráfica de cómo es la especie en cuestión. Saludos naturalistas.

marce dijo...

Estoy completamente de acuerdo. Muchas de las especies se han hecho a base de cambios producidos en la madre natura y no por competencia.
Digo yo, se puede utilizar el término vicariante para una nueva especie en estas circunstancias.

Vaya visitantes que tienes.

saludos.

El Naturalista dijo...

Bueno, la competencia también sería un cambio producido en la madre natura, la cuestión es a lo que apuntas, que su papel no parece ser tan importante como a veces solemos pensar. Ahora ando leyendo un libro clásico de Ernst Mayr y me doy cuenta de que esta misma idea ya tiene 4 décadas o más. Una especie vicariante, en términos biogeográficos, se refiere más bien a una especie que se ha originado alopátricamente por división de una especie ancestral en poblaciones aisladas debido al surgimiento de una barrera entre ellas. Sobre mis visitantes, estoy muy contento con todos ellos. Saludos, naturalista.