15 marzo 2010

Oscilaciones, caos y comadrejas

Sentado al pie de un romero, en un silencio sólo roto por el zumbido de las abejas, se me acercó este animal a pocos pasos. La comadreja saltaba, más que corría, sobre las rocas, y, tras mirarme unos instantes como con curiosidad, prosiguió su ruta y desapareció entre los tomillos. Unos días atrás había yo encontrado muy cerca de allí su rastro, aunque no pude localizar la presumible guarida, el refugio que, según la costumbre de esta especie, esperaba que fuese alguna galería de ratón de campo forrada por la comadreja con el pelo de sus antiguos inquilinos. Porque este mamífero carnívoro, el menor del planeta, caza sobre todo roedores, y lo hace casi todos los días. Los persigue incluso adentrándose en sus propias madrigueras, como un pequeño hurón, y en invierno suele matar dentro de esos pasadizos a muchos ratones uno tras otro, para así formar una despensa de la que sustentarse a lo largo de varios de esos días tan gélidos y duros. Esta clase de actos podrían haber fundamentado la fama de sanguinaria de la comadreja, el único animal, según los bestiarios medievales, capaz de dar muerte en lucha al legendario basilisco. Y aunque lo más grande que puede capturar no pasa de un gazapo, no por dedicarse a presas menudas deja de ser interesante la comadreja como ejemplo de lo complicada que puede llegar a ser la relación entre depredadores y presas, tan sencilla en apariencia.

Varios estudios apuntan a que las comadrejas se reproducen tanto más cuantos más roedores haya, así que a un año bueno para los ratones seguirá un año bueno de comadrejas. Pero con tantas comadrejas, al año siguiente seguramente habrá menos ratones, por lo cual al otro año tendremos menos comadrejas, con lo que proliferarían los ratones otra vez, y de nuevo vuelta a empezar. Este ciclo, en donde dos especies oscilan debido a la relación depredador-presa, constituye uno de los puntales de la ecología. Pero el ciclo entre mustélidos (comadrejas y similares) y roedores puede alcanzar una complejidad tal que para analizarlo se utiliza la famosa teoría del caos. Da qué pensar: si con sólo comadrejas y ratones ya hay que emplear las matemáticas del caos, ¿cómo haremos para entender el funcionamiento de cientos de especies en un ecosistema? Quizá sea imposible, o quizá, en el fondo, mucho más sencillo.

14 comentarios:

Pilar dijo...

muy interesante, como siempre, Naturalista¡¡
he visto a la comadreja incluso dentro del patio del cortijo, es valentona para eso... aunque muy difícil de pillar en foto por lo que salta y corre, jejeje.
saludos desde un poco más abajo¡¡

Jesús Dorda dijo...

Los modelos matemáticos están muy bien... sobre el papel. Si fuesemos capaces de considerar todos los factores que influyen no dudo que los cálculos serían correctos, pero nos queda mucho que aprender.
Pero más que matemáticas, me quedo con que si en los campos se respetan los majanos y zarzales donde se resguarda la comadreja estaremos manteniendo a este aliado del agricultor, guarda jurado que tiene por trabajo mantener a raya a los ratones y topillos. ¡Y pensar que se les llamó alimañas!
Saludos

El Naturalista dijo...

Pilar, ¡sí que son valientes! O más que valientes, quizá valdría curiosas, parecen siempre muy afanosas por conocer todo lo que se mueve en su territorio.

Jesús, por supuesto que es papel, pero en biología todo lo que está está (o puede estarlo) sobre mero papel. Si los cálculos son correctos, al menos en eso ya no habrá tanto que aprender, quizá más peligroso que fiarse demasiado de la ecología matemática sea el no considerarla en absoluto... Porque, por ejemplo, sobre el papel de aliado de la comadreja, bueno, pasando de unos 15 roedores por hectárea parece ser que deja de poder mantenerlos a raya por su respuesta funcional saturada. Hay que conservar, sí, pero yo creo que hay que intentar comprender cómo funciona lo que se conserva... sobre el papel, y a pie de campo. Saludos naturalistas.

ANZAGA dijo...

a mí también me ha pasado alguna vez, el que una comadreja se viera sorprendida por mí y no al revés.

Supongo que en el fondo debe ser complicado y a la vez sencillo, el entender la relación presa - depredador. En el fondo no hay ecuación más antigua y a la vez más repetida...

Saludos manchegos - naturalistas.

El Naturalista dijo...

Es verdad, Anzaga, da mucho gusto cuando son los animales los que lo encuentran a uno y no al revés; en mi caso llevaba un buen rato quieto y sin hacer ruido. Sobre la relación depredador-presa, en realidad no es muy complicada, sí, lo que pasa es que en ese tipo de relaciones el retraso en la respuesta del depredador (eso de "al año siguiente, más comadrejas") hace que, en ocasiones, el sistema entre en caos. Vamos, que de un año a otro no hay manera de predecir qué va a pasar ni con las comadrejas ni con los ratones. Saludos naturalistas - manchegos.

Ramuol dijo...

Me gustan tus ilustraciones naturalista, reflejas muy bien la especie en cuestión!! Tienen mucho mérito (y trabajo) esos dibujos, he de reconocer que soy negado, malísimo para este tipo de cosas, nunca se me dió bien el dibujo, menos más que existen las cámaras de fotos...

Lo de los ciclos comentado, siempre se ha dicho y la naturaleza siempre es sabia para autorregularse, aunque tarde más o menos tiempo. Lo malo es lo de siempre, cuando la mano del hombre altera los ciclos, como ocurre en multitud de ocasiones, sino en todas..., y un poco a colación de esos topillos que han salido en el comentario de Jesús y que hace un par de veranos parecía que iba a exterminar Castilla según algunos. ¿Sería porque los depredadores de estos topillos mueren diariamente envenenados, disparados o electrocutados? Seguramente.
Saludos Naturalista

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Uno de los seres más inquietos y temerarios de nuestros montes y campos. En algunos lugares se les tiene por tan sanguinarias que se dice mordisquean las patas de las gallinas para atacarlas. Cosa dudosa...si en el gallinero hay (que no es raro) ratones.
La mala fama de las comadrejas se debe más a las observaciones en corrales y alrededores que a haber visto su efectividad depredadora en el medio natural. Una visión parcial siempre suele llevar a conclusiones erróneas.

Saludos, Naturalista.

El Naturalista dijo...

Ramuol, me gusta que te gusten las ilustraciones; personalmente las tengo sólo por apuntes a veces demasiado rápidos de la especie en cuestión... Vamos, que no aspiran a ser arte en absoluto, tan sólo un apoyo al texto, así que disculpad si alguna pongo un poco defectuosa.

Lo de los topillos en Castilla seguramente se deba a lo que señalas en este caso, pero, si es verdad que un sistema depredador-presa puede entrar en caos por sí solo (y puede hacerlo), entonces uno esperaría explosiones demográficas de topillos incluso aunque tengas intactas todas las poblaciones de sus depredadores... Curioso, ¿no? Saludos desde La hoy soleada Mancha.

El Naturalista dijo...

Sí, Fcº. Javier, supongo que su fama de fierecilla implacable vendrá más bien por donde comentas, y más aún si en el corral había algún gazapo que la comadreja degustase en algún rincón. El caso es que son muy inquisitivas, ayer mismo me contaron que una se había colado a una casa de campo al parecer por la chimenea. Tal vez en esa capacidad de investigar su entorno radica parte de su éxito en los ambientes humanizados, ¿no? Como las urracas y los zorros. ¡Un saludo, naturalista!

Jose Antonio San Millan Cobo dijo...

Hola Naturalista.

como siempre muy instructivo. Aunque yo creo que la naturaleza, dentro de su enorme complejidad, se rige por principios basicos, sencillos, que unidos en sus diferentes variables crean cierta conplejidad...

Un saludo.

http://bitacoradelvientomontanasdeburgos.blogspot.com/

El Naturalista dijo...

Sí, Jose Antonio, yo creo lo mismo, pero la sorpresa es que principios muy básicos pueden crear una complejidad enorme hasta generar efectos impredecibles. Eso es la teoría del caos, y en algunas ocasiones la naturaleza se torna caótica (no muchas, pero alguna hay). Saludos, naturalista.

Anónimo dijo...

Muy didáctico tu blog, Naturalista, para que podamos comprender la grandiosidad de las pequeñeces que tenemos tan cerca de nosotros y que apenas si nos percatamos de ellas.

Javier dijo...

Curiosa reconstrucción de la teoría del caos, fijandonos en la interrelación de especies como la comadreja y sus actos. Como siempre genial y muy ilustrativo.
Saludos naturalistas
(calceolusycentaureas.blogspot.com)

El Naturalista dijo...

Ya ves, Javier, el caos suena muy fantástico y en realidad es algo natural: imprevisibilidad extrema provocada por ciertos procesos. En el clima, o en ecología, o incluso en el crecimiento de ciertas poblaciones. Saludos.