08 marzo 2010

Almendro en flor

Aquel mes de marzo bullían las abejas al sol sobre las flores del almendro. A pocos pasos, una gran abeja pelirroja, con las patas cargadas de polen, se posó en una vieja viga de madera y entró por un agujero, para salir al rato sin carga y regresar zumbando a las flores rosadas. Un viaje tras otro, esa abeja solitaria iba haciendo en su túnel una despensa de polen para sus futuras larvas. En una de sus incursiones a la oscuridad de ese nido, coloqué un pequeño frasco en la entrada del agujero y así logré atraparla y verla de cerca: era una Osmia, y su color y dos pequeños "cuernos" sobre la cabeza la delataron como Osmia cornuta. Más tarde aprendí que pocos insectos como esta abeja polinizan las flores del almendro y otros frutales: su espeso pelaje retiene el polen mucho mejor que el de otras abejas, y su afición a esas flores de olor dulzón hace el resto.

¿Qué sería de los almendros sin su Osmia? Producirían menos almendras y a la larga, en la naturaleza, la especie se volvería más escasa, lo cual significaría menos flores de almendro para estas abejas carpinteras. Así, la Osmia del almendro, de un modo completamente inconsciente, favorece que en el futuro su flor favorita se abra en cantidad y, de este modo, su propia supervivencia. En un entorno tan cambiante, tan inestable como la región mediterránea, muchas veces la selección natural no favorece simplemente al organismo que en solitario resulta más apto, sino al que encuentra un buen aliado. Así que, si queremos muchas almendras, dejemos en el campo la madera muerta...

Arriba: Almendro en flor, de Vincent Van Gogh.

16 comentarios:

ANZAGA dijo...

Un genial ejemplo de como TODO forma parte de un gran conjunto, independientemente de que a simple vista el ser humano saque un "aparente" provecho o beneficio directo o no...

Otra entrada más de la que aprender mucho. Saludos.

AmmO dijo...

Gran aportación la que realiza la abeja, pero mayor es la interelación que hay entre todos los seres vivos, y que a veces nos empeñamos en no querer ver. Gracias.

Jose Antonio San Millan Cobo dijo...

Es cierto, en la naturaleza, afortunadamente, todo esta unido en un ciclo sin fin. Me encantan las abejas y conozco un poco el trabajo tan importante que desempeñan en la naturaleza, en mi blog hay alguna entrada relativa al tema.

Un saludo.

http://bitacoradelvientomontanasdeburgos.blogspot.com/

Ramuol dijo...

Apasionantes esas interrelaciones naturalista!! Y muchas veces sorprendentes, aunque este no sea el caso, o no tanto como en otras ocasiones. Yo me pregunto muchas veces, ¿Serán conscientes estos seres de la red en la que se encuentran o simplemente realizan su tarea de la supervivencia de forma mecánica sin saber cuál serán sus consecuencias directas e indirectas? Uff!! Qué complicado!!
Saludos

Cantin, anteriormente conocido como Mario dijo...

Que chulo, la polinización entomógama es una de las más importantes, si esta desapareciera de repente, creo que no duraría mucho tiempo el mundo que conocemos.

El Naturalista dijo...

Sí señor, Anzaga, por eso hay que temerse lo peor cuando alguien trata de gestionar ecosistemas con la mentalidad simple de que las especies son independientes unas de otras o sólo cuenta quién se come a quién...

AmmO, sí que es importante aquí esta abeja, y esas relaciones de mutua dependencia son claves, aunque no todos los seres vivos las tienen. Así que sólo podemos conocerlas observando con cuidado qué hace cada especie.

El Naturalista dijo...

Jose Antonio, desde luego que la mutua dependencia de unas especies con otras muchas veces resulta mayor de lo que pensamos, aunque tampoco creo que en la naturaleza todo dependa de todo: unas especies dependen más entre sí que con otras, y distinguirlo es muy complejo.

Ramuol, yo creo que simplemente la abeja actúa aquí por instinto, y que, al igual que nosotros como especie en general, cada especie no es en absoluto consciente del lugar que ocupa en la economía de la naturaleza. Simplemente interpretan el papel que la selección natural les va dando, mejor o peor...

Cantin, desde luego que sin insectos polinizadores cambiaría radicalmente el mundo. Porque la mayoría de los ecosistemas terrestres tienen a las plantas con flores entomógamas como engranaje clave de su funcionamiento.

Saludos a todos, naturalistas.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

La abeja se llevará polen en las patas pero ella misma es un fecundador prodigioso gracias a su abundante pelaje...una bendición para las flores y frutos del almendro.

Saludos, Naturalista.

El Naturalista dijo...

Y de no ser por ese pelaje no podría obtener tanto polen, ya que al cepillarse con las patas traseras consigue barrer el polen que se le ha quedado adherido a los pelos. Este sistema, por simple casualidad, beneficia no sólo a la abeja sino a las flores que visita. De casualidades así está hecha gran parte de la historia de la biosfera... Saludos, Fcº Javier.

Javier dijo...

Otra vez nos enseñas algo tan sencillo y aparentemente obvio, como importante y necesario para la vida. Muchos de tus artículos deberían estar en los libros de texto de los chavales, para que aprendieran cosas realmente interesantes para su formación.
Saludos naturalistas
(calceolusycentaureas.blogspot.com)

El Naturalista dijo...

Javier, es que las cosas sencillas y aparentemente obvias muchas veces son las más difíciles de ver, sobre todo cuando nos acostumbramos a ir por la vida sin prestar atención a lo que nos rodea. Sobre la vertiente didáctica de este blog, no dudéis en utilizarlo con los alumnos si os parece que puede funcionar, ya sea directamente o cogiendo las imágenes y contando vosotros su "historia". Saludos, naturalista.

Jesús Dorda dijo...

Las Osmia de mi jardín prefirieron los tubos de metacrilato de la doble ventana. Para esta próxima primavera espero que les guste la nueva casa de cristal que a mi me permita curiosiar su vida privada.
Ya os contaré.

Antonio Manuel Jiménez Conejo dijo...

Yo también recibo todos los años en mi patio a primeros de marzo las visitas de una pareja de Osmia, que hacen su nido en los agujeros redondos de unos ladrillos de la azotea. Son muy puntuales, aunque este año vi un ejemplar sobre mediados de febrero. También las vi visitar los frutales de mi patio, entre ellos un melocotonero.

Enhorabuena por tu estupendo blog.

El Naturalista dijo...

Sí Jesús, dicen que les gustan esos tubos y debe de ser una gozada poder verlas en acción y seguir sus asuntos domésticos de dentro del nido. Si les llega alguno de sus numerosos parasitoides, ¡avísanos!

Antonio, es verdad que en febrero a veces se ven ya osmias, aunque este año por aquí ha sido tan duro que aún apenas hay abejas, y sólo las de requisitos más "boreales". En vista de lo cual supongo que o el frío y la lluvia las ha diezmado, o su reloj biológico les marca la hora de emergencia en función de las temperaturas. Saludos y bienvenido, naturalista.

Bibiano Montes dijo...

Y cuanto vale esto....?, un servicio gratuito y eficiente para el agricultor, deberíamos recomendar a muchos de ellos que se leyesen al menos este post, a esos que rocían con insecticida los almendros...y se "cepillan" la Osmia y todo bichejo que ronde por allí.
un saludo,

El Naturalista dijo...

Bibiano, por supuesto que, si tuviéramos que pagar por los servicios que nos presta la naturaleza (polinización, control de plagas, reciclaje de desechos, regulación del nivel de oxígeno del aire, etc.), no habría dinero suficiente para vivir como vivimos, y es importante darse cuenta. Saludos.