09 mayo 2011

El extraño viaje del aceitero

He aquí a uno de los insectos más famosos de España: Berberomeloe majalis, el más común de nuestros aceiteros, esos escarabajos enormes, de hasta 7 cm, que corretean en mayo por los tomillares, arrastrando su vietre exageradamente largo. Dicen que cuando tengamos en casa un grillo que no cante, para animarlo basta con echarle uno de estos insectos, y por eso en algunos sitios lo llaman curagrillos. Cuando lo molesten, Berberomeloe exudará un aceitoso líquido anaranjado: su propia sangre, cargada de un veneno llamado cantaridina. Si esta sustancia toca la piel, produce ampollas, y si es ingerida causa inflamaciones en el aparato urinario y de paso una erección, por lo cual antes se consideraba un afrodisíaco.

Otros aceiteros ibéricos similares, los del género Meloetienen el ciclo vital más extraño de cuantos conozco. Las hembras de estos aceiteros llevan el abdomen repleto de miles de huevos, y deambulan a ras de tierra poniendo aquí y allá lotes de algunos centenares. De cada huevo nace una minúscula larva, pegajosa y de fuertes uñas triples, la larva triungulinum. Estas larvillas trepan por la hierba, se suben a una flor y allí se quedan quietas. En cuanto llega a la flor una abeja, las larvas rápidamente trepan a su cuerpo, agarrándosele al pelo con las uñas. Bien sujetas de este modo, viajan con la abeja hacia su nido subterráneo, hacia las celdillas cargadas de miel. Allí, en la oscuridad, cuando la abeja esté poniendo un huevo en una celdilla, entonces y solamente entonces, una sola larva de aceitero se bajará de ella. Quedará subida al huevo, que flota como una balsa en un mar de miel, ese líquido viscoso en el que la larva moriría pegada con sólo rozarlo. La abeja no repara en el tripulante del huevo, y sella la celda. Entonces la larva de aceitero se come el interior del huevo flotante, y dentro de la delgada cáscara se transforma en otra larva semejante a un gusano, que sí puede tomar miel y que crece y crece hasta llenar la celda.

La odisea de los aceiteros Meloe resulta más compleja que la de los Berberomeloe, los cuales se han ahorrado el viaje a lomos de una abeja: sus larvas recorren el suelo a la búsqueda de un agujero de abeja solitaria. La larva se cuela dentro y allí se transforma en esa larva comedora de miel, en otro ejemplo más de esa hipermetamorfosis tan común en la familia de los aceiteros, los Meloideos. De hecho uno de estos escarabajos, el Sitarisllevó a Fabre a descubrir la hipermetamorfosis, el desarrollo que implica larvas de más de una forma distinta, como ocurre con el propio aceitero o la mantispa, en otro orden de insectos. ¿Cómo habrá surgido el insólito ciclo vital de los Meloideos? Hay indicios de que el transporte a lomos de abeja (foresia) podría haber evolucionado varias veces independientemente dentro de esta familia. Si sucedió así, entonces la evolución no solo genera seres increíbles, sino que parece complacerse en ir más allá de nuestra imaginación una y otra vez.

La vida de un Meloideo parasitoide de abejas la cuenta mucho más detalladamente Fabre en sus Souvenirs Entomologiques. Muchas gracias a Jesús Dorda por ayudarme a mejorar la calidad de esta entrada informándome sobre el ciclo vital de Berberomeloe en comparación con el de Meloe, tomando como fuente al especialista en Meloideos Mario Garía París, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid).

11 comentarios:

ANZAGA dijo...

... Asombroso. Me quedo con la boca abierta por lo que cuentas... Pero, pobres de los curillas como se enteren todos los apicultores... No va a quedar ni uno...

Abrazos.

br dijo...

Muchisimas gracias por la información. llevo un tiempo viendo varios tipos de aceiteras distintas y pensaba informarme más sobre ellas y dedicarlas un post, pero me has dejado alucinado con el tema.
ahora cuando me las encuentre las veré de otra manera... Un saludo de www.braojosr.blogspot.com

Anónimo dijo...

Muy interesante este blobspot, a veces me preguntaba sobre este insecto y del porque un abdomen tan abultado.
Gracias por compartir las intimidades de este insecto.

El Naturalista dijo...

Bueno Anzaga, aprovecho entonces para aclarar que el aceitero, por lo que he leído y buscado, parasita solamente a ciertas abejas solitarias relativamente grandes, tales como las Anthophora. Tendría un problema con las abejas melíferas: las obreras no ponen huevos, así que no podría completar ese paso clave de bajarse al huevo en el momento de la puesta. Solamente se me ocurre que podría hacer ese paso si las obreras "contagian" las larvas triungulinum a la reina, pero sería extraño porque no suelen soltarse fácilmente de la abeja que agarran. Se agradecerá información sobre el tema, por parte de apicultores experimentados. Un saludo.

El Naturalista dijo...

br y Anónimo, bienvenidos a este monte.

Jesús Dorda dijo...

Según Mario García París, que trabaja con meloideos, el género de abejas más parasitado por Berberomeloe es Andrena, abejas que hacen agujeros en el suelo, según cuento en una entrada de mi blog.
http://notasdecampoyjardin.blogspot.com/2008/12/abejas-solitarias-y-aceiteras.html

El Naturalista dijo...

Gracias por la información, Jesús. Tal vez sean Andrena bastante grandes, a juzgar por el tamaño de Berberomeloe. Mi cita de Anthophora como posible ejemplo se basa en esta misma idea de tamaño y sobre todo en que por la zona de Berberomeloe suelen verse abejas de ese género saliendo y entrando por sus agujeros excavados en el suelo, además de diminutas Halictus. De todos modos, la elección del hospedador es cosa, primero, de las larvas triungulinum en la flor, y dudo de que puedan seleccionar un género determinado en función del pelo o del tamaño, aunque quién sabe. En segundo lugar, tal vez los aceiteros sólo puedan desarrollarse en las celdillas subterráneas de determinadas especies, pero también lo dudo, me parecería demasiada especificidad de hospedador. Las Leucospis de una sola especie, por ejemplo L.dorsigera, parasitan diversos géneros de abejas solitarias y podrían ser más especializadas, pero no lo son. Por eso mi mejor idea es que estos aceiteros variarán de género de abeja hospedadora predominante en función de la localidad, a una escala de pocos metros incluso. ¿Será así?

Saludos, naturalista.

Josélez dijo...

Me encantan tus posts... y tus elucubraciones posteriores. Siempre aprendo mucho y cada vez me maravillo mas de lo que la evolución es capaz de hacer.

Enhorabuena por tus documentados trabajos otra vez. Saludos!

El Naturalista dijo...

Y que sea por mucho tiempo, Josélez. Saludos naturalistas.

Guille Rivers dijo...

Muy buen artículo! Ayer vi a este escarabajo y me causo muy ha curiosidad su extraña forma.

Gracias

Guille Rivers dijo...

Muy buen artículo! Ayer vi a este escarabajo y me causo muy ha curiosidad su extraña forma.

Gracias