
Otra manera de protegerse con las hojas nos la muestra el escarabajo rojo de la imagen, un gorgojo enrollahojas. La hembra hace a mordiscos un corte en una hoja de encina de tal manera que la lámina verde se enrolla sobre sí misma formando una especie de tubo. En el interior de esta guarida la hembra pone huevos, y la larva del futuro gorgojo se desarrollará allí dentro, a salvo, alimentándose de los tejidos tiernos de la hoja. Pero, a pesar de todas estas precauciones, el cobijo del enrollahojas todavía puede recibir a un inquilino: la larva del gorgojo verde Lasiorhynchites, que cría en los refugios de su pariente el enrollahojas. Ambas larvas crecen juntas dentro del estuche, aparentemente en buena armonía, hasta que caen al suelo para pupar. Allí sus caminos se separan, pero quizás sólo por unos meses, porque si todo les va bien estos "hermanos de hoja" podrán reencontrarse ya como adultos en los brotes de alguna carrasca en el mes de abril.
Los gorgojos enrollahojas son típicos de las selvas tropicales, y en nuestros montes constituyen un recuerdo más del pasado tropical de la región mediterránea. ¿Qué improbables senderos de la evolución habrán llevado a los enrollahojas y a su inquilino verde a vivir de este modo, como reliquias de un linaje tropical en pleno monte mediterráneo? En cualquier caso, estos gorgojos tan solo representan la punta del iceberg, una más de las muchas historias insólitas que se ocultan en el extraño país de las maravillas que hay en la copa de una encina. En la copa de una simple encina, de una cualquiera de nuestros millares de encinas.
Basado en la narración de Fabre sobre el gorgojo Attelabus (Souvenirs Entomologiques) y en la información sobre estos grogojos que figura en la guía de coleópteros de Zahradnik (Omega, 1990).
4 comentarios:
Bichos, bichos, bichos...
Genial una vez más, Naturalista.
Dicen que un religioso pidió una vez a un naturalista (Haldane) que, basándose en su conocimiento sobre la naturaleza, señalase alguna posible característica de Dios. El naturalista respondió: "Una desmesurada afición por los escarabajos." Esos "bichos" suponen la mayoría de las especies vivas... Lo cual da qué pensar...
Bueno, esos gorgojos son como una versión "críalo" pero en insecto. Aunque no les den de comer, pero se aprovechan del nido.
Parece que los insectos lo inventaron casi todo millones de años antes que los vertebrados.
Saludos.
Es algo similar pero con la diferencia de que al parecer no son parásitos de nido sino simplemente inquilinos, ya que por lo que he leído no causan ningún daño aparente al Attelabus "anfitrión". Verdaderos parásitos de nido que exterminan a los ocupantes, al estilo de los cucos y críalos, los hay por ejemplo entre los escarabajos meloidos (aceiteros); ya los veremos por aquí...
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