15 junio 2010

El turno de noche del chotacabras

Hubo un tiempo remoto en que Europa era un continente cálido, subtropical, con junglas de árboles semejantes a laureles y, en los terrenos más secos y hostiles, arbustos de hojas duras. Este mundo desapareció hace pocos millones de años, al enfriarse el clima, pero en el Sur de Europa todavía dominan el paisaje los descendientes de aquella vegetación de hojas coriáceas: encinas, coscojas, olivos, lentiscos... Y junto a ellos quedaron algunas reliquias de la fauna subtropical, como presumiblemente es el caso del ave que encabeza esta entrada, el ahora famoso chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis), alias engañapastor o zumaya - "chotacabras" porque se creía que mamaba de las cabras (???), y "engañapastor"... suponemos que aludiendo al pastor sintiéndose burlado por este imaginario ladrón nocturno de leche.

La vida de este pariente de búhos y lechuzas, que cruza el Sáhara en primavera para pasar el verano en nuestra región, no desmerece a sus extraños nombres: se dedica a la difícil labor de cazar insectos al vuelo en plena noche, ayudado, se dice, de los "bigotes" que rodean su boca, cada uno consistente en una pluma tan modificada que parece un pelo. Al capturar insectos en el aire, curiosamente el chotacabras desempeña el mismo papel que el vencejo (Apus apus), pero vencejos y chotacabras están separados totalmente por sus horarios. En nuestro ecosistema, la pareja de chotacabras pasa el día echada sobre el suelo, adormilada entre unos romeros e invisible con su plumaje abigarrado, y alza el vuelo ya con las primeras estrellas, cuando hace ya tiempo que los vencejos terminaron su jornada. Nuestro par de engañapastores, durante el turno de noche, seguramente da cuenta de especies de insectos muy distintas de las que comen los vencejos durante el día. Así que, a efectos prácticos, aunque zumayas y vencejos coexistan en el mismo lugar y se alimenten en el aire y del mismo tipo de presas, en realidad viven separados casi por completo. Este tipo de separaciones entre especies que explotan un mismo recurso constituye una de las maneras en que están organizadas las especies de una comunidad.

¿Qué sucedería si vencejos y chotacabras tuvieran el mismo horario? Entonces seguramente cazarían las mismas especies de insectos, y entrarían en competencia. Eso perjudicaría a las dos especies, e incluso podría ser que la especie más eficaz y frugal dejara casi sin comida a la otra, llevándola hacia la extinción. En fin, problemas, a fin de cuentas, que ambas especies evitan repartiéndose el día y la noche en sus cazaderos. Porque en la naturaleza tan importante como la lucha por la existencia resulta precisamente el evitarla... cuando es posible.

8 comentarios:

ANZAGA dijo...

Muy buena entrada. Qué especie tan peculiar. Nunca he tenido la suerte de verlos agazapados durante el día, sí al anochecer sobrevolando alguna farola en busca de insectos... siguiré esperando.

Saludos.

El Naturalista dijo...

¡Hola, Anzaga! Ver un chotacabras de día es muy difícil, casi imposible a no ser que uno tenga la suerte de cruzar a menos de un metro o dos de donde esté agazapado el pájaro. Aguantan mucho hasta que se espantan, de hecho hay quien dice que por eso se llaman engañapastores, aunque yo no lo veo muy claro. Eso sí, estos pájaros deben de aguantar muy bien el calor, porque el romeral donde suelen estar se caldea de lo lindo en julio, y ellos siguen ahí. Un saludo naturalista, y suerte con futuros encuentros con este "ente", como dice el vídeo de José Mota.

Javier dijo...

Esta especie es muy difícil verla por el día, como bien dice El Naturalista. Interesante entrada (como siempre). Un saludo
((calceolusycentaureas.blogspot.com)

El Naturalista dijo...

Difícil sí que es, Javier, pero al final todo se reduce a tener la suerte de dar con él cuando no se refugian dentro de las marañas de encinas para pasar el día. Aun así, al atardecer a veces también se les puede sorprender en vuelo, cambiándose de matorral, y entonces uno puede confundirlo con un gavilán, pero las manchas blancas de las alas lo delatan. Aunque la verdad es que muchos de los pájaros del matorral mediterráneo resultan muy difíciles de ver: currucas, alcaravanes, sisones cuando no vuelan... Un saludo, naturalista.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Hace tiempo que no me los encuentro, de ellos guardo el recuerdo de avistamientos crepusculares entre el matorral en zonas de montaña (por encima de 1000m). Me llama la atención que puedan permanecer, como dices, entre los romeros aguantando la chicharrera estival. En cuanto a la competencia, supongo que sus únicos competidores son los murciélagos.
Saludos.

El Naturalista dijo...

Vaya, Fcº Javier, no sabía que podían subir tanto los chotacabras, igual estaban cruzando la cordillera por los pasos más asequibles. Sobre su refugio entre los romeros, bueno, supongo que también dan su sombra, y de todos modos este pájaro debe de estar bien adaptado a soportar los calores tórridos del verano mediterráneo. Sobre posible competencia, sí, yo apuntaría también a los murciélagos, pero en nuestro ecosistema aún no he detectado ni una sola especie de quiróptero. No digo que no la haya, pero si la hay entonces está ocultándose muy bien. Mientras no aparezca, asumo que las zumayas probablemente no tienen en la práctica competidor alguno, lo cual quizá se relacione con lo bien que parece irles en estos montes. Saludos, naturalista.

Anónimo dijo...

La otra noche un chotacabras chocó contra mi coche y le recogí herido en la orilla de la carretera para llevarle al centro de recuperación de aves, estaba vivo, se resistió a que le cogiera, revoloteó, al fin se dejó meter en la caja de transporte. Pero acto seguido se quedó inmóvil, ya no se movia, no tenía sangre ni señales de herida, pero había muerto tras el revoloteo.
Es precioso el plumaje del chotacabras, espectacular, una obra de arte de matices en los colores. Su boca, la abrí ¡idéntica a la del vencejo que había cuidado hace poco durante un mes!. Las plumas de las alas se cerraban a la altura de la cola en X como los vencejos. ¡Pero si es el hermano nocturno del vencejo! me dije. En cambio sus patas son como las de los gorriones, de adherirse a troncos y paredes, no en forma de garras como las tienen aun los vencejos, vestigio de un pasado rapaz falcónido.
Este triste accidente en la carretera me ha permitido conocer al hermano del turno de noche de los vencejos. El chotacabras
martinquixada@gmail.com

El Naturalista dijo...

Por lo que dices, Martín, debía de tener algún órgano roto por el impacto contra el coche. Yo los he visto muertos en la carretera, y coincido en tu admiración por su plumaje, aunque no creo que las garras de los vencejos sean vestigiales ni que tengan que ver con rapaces falcónidas. En la última filogenia de las aves que he mirado, los vencejos figuran como más derivados que los chotacabras, que por tanto serían los más semejantes, en principio, a los ancestros comunes del grupo. Los parientes más próximos de los "chotacabroides" (chotacabras y similares) incluyen a las grullas y palomas, no a los falconiformes. Curiosas relaciones evolutivas, ¿verdad? Saludos naturalistas.